He de confesar que los Festivales no me agradan mucho, por varias razones, si el cartel es consistente y está bien conceptualizado, el público puede oír buenas bandas con sus mejores éxitos por poco dinero. Lo malo es que la duración de los mismos son largos y por consiguiente lo que se ahorro en el precio del boleto se gasta en comer, estacionamientos, traslados, bloqueador, impermeables, casas de campaña, y que decir de los sanitarios móviles en menos de 2 horas, son insoportables.
Grandes consorcios han brincado de ser patrocinadores, a organizadores de festivales, algunas causas debido a las restricciones de publicidad, como pasa con las tabacaleras y licores (Marlboro Mx Beat o Bacardi B-live), o porque el publico representa un consumidor potencial de determinados nuevos productos Coca-Cola Zero, celulares Motorola, o porque algún promotor, considera que es mejor hacer un festival ecológico, en alguna zona de difícil acceso y que genera mayor contaminación (Sonofilia). Otros con causas sociales, donde difícilmente los asistentes sabemos a donde paro lo recaudado (Rock pal sureste).
Para bandas noveles, los festivales sirven como un escaparate de un posible público masivo, darse a conocer y tener más experiencia, por lo que asistir desde el inicio, representa un riesgo, o eres muy joven y son tus primeros conciertos (Vive Latino) o uno puede llevarse varias sorpresas buenas o malas.
Actualmente, los festivales se parecen más a un parque temático, en está época donde la música cada vez es más virtual, ya no es suficiente una presentación en vivo, se necesita algo más para divertirse, como un bar de hielo, unos graffiteros pintando, unas rampas, una rueda de la fortuna, danza aérea, por poner algunos ejemplos. Qué tiempos aquellos, donde bastaba con la encuerada de Avándaro, pero esa, es otra historia.
En el caso del Motorokr Fest 08, la segunda edición se llevo a cabo el pasado sábado 18 de octubre en el Foro Sol. Me fui a lo seguro, llegue en el momento que inició su presentación, The Flaming Lips en el escenario Negro. El segundo llamado Naranja, se encontraba del lado izquierdo del Foro afuera de las gradas.
The Flaming Lips, se regodeo en el escenario, con botargas de Teletubbies, bueno creo que hasta contrataron las del Dr. Simi. Todo era sonrisas, globos gigantes de diversos colores entre el público, hizo que iniciara la happy-party. Después de ver a la banda y al enterarme que la revista Q la nombró una de las "50 Bandas para ver antes de morir". Me pregunto ¿cuáles son las otras 49? En una de esas ya complete la lista y me ronda la muerte.
Pausa…para ir a comer algo, hamburguesas, tacos, sopas maruchan, ir al WC, toma unas fotos con el celular, etc.
Aparece en el escenario principal, Stone Temple Pilots, banda de los 90, que a pesar de ser de California, se le relaciona con el movimiento grunge, por sus letras y sonido, aunque llevaron por mucho tiempo el estigma de copiar a las bandas de Seattle, como Nirvana o Perl Jam.
En enero de 2008, Scott Weiland (voz) anuncio el regreso de la banda a los escenarios, de ahí que el publico los esperaba con gran expectación, pues era la primera vez que pisaban suelo mexicano.
Los puntos a favor de la presentación: cantaron grandes éxitos, como Plush, Intestate love song, Big empty, Creep, Wiked garden. La voz del cantante, sigue imprimiendo esos tonos de graves a agudos, en algún momento causo la algarabía del público al bajarse a cantar entre ellos, y la parte baja del Foro Sol es cuando se vio más llena.
Puntos en contra, el mal audio que impero durante el concierto, se viciaba el sonido, no se oía la guitarra. En varios momentos hubo pausas muy largas, de canción a canción, entonces no sabíamos si ya habían acabado su presentación o era el encore.
Pausa…para titiritar de frío, al menos nunca llovió.
Llegó Nine Inch Nails, banda de rock industrial, siendo el único miembro original Trent Reznor, para muchos considerado un genio musical. La presentación del Motorokr, fue más conceptual que la del pasado 2005 en el Palacio de los deportes. Sus visuales acorde a la música que tocaba, llevó al público a corear, bailar y quedarse sólo para mirar las pantallas del escenario. El espectáculo fue insuperable, además de mejorar considerablemente el audio.
Y finalmente, los Festivales reúnen lo que para algunos sociólogos llaman tribus, y el Motorokr Fest, no fue la excepción, formando una gran fauna urbana, entre las que habían emos, fresas, condechis, darketos, electrónicos, treintañeros, gringos, hippies, metaleros.
P.D. Si alguien sabe que pasaba vía bluetooth Motorola, cuenten o envíenlo, pues nunca llego nada a mi celular, igual porque era de otra marca, lástima.
Próxima reseña, Los conciertos gratuitos.
Los Dynamite en el Faro de Oriente, sábado 25 de octubre.
Clausura del Festival Internacional Cervantino a cargo de Café Tacvba, domingo 26 de octubre.
